Dios me hizo Nueva

Hubo un tiempo en mi vida en el que me sentía cansada, confundida y, en muchos momentos, rota por dentro. El mundo me decía que debía ser fuerte por mi propia cuenta, que tenía que aguantar, sonreír y seguir adelante aunque por dentro todo estuviera desordenado. Pero en medio de esa lucha silenciosa, Dios se acercó a mí de una manera tan real y tan amorosa que nada volvió a ser igual.

Dios no me pidió que fuera perfecta. No me exigió tener todas las respuestas ni entenderlo todo. Él simplemente me amó. Y ese amor fue el que empezó a transformarlo todo.

Poco a poco entendí que Dios no solo viene a sanar lo que está herido, sino a hacer algo completamente nuevo. Su Palabra dice que “si alguno está en Cristo, nueva criatura es” (2 Corintios 5:17), y hoy puedo decir con certeza que eso no es solo un versículo bonito, sino una realidad viva. Él me dio una nueva identidad, una nueva manera de ver la vida y una nueva esperanza.

Vivir en un mundo que constantemente dice lo contrario no es fácil. El mundo dice que el gozo depende de las circunstancias, que la paz solo llega cuando todo está en orden y que la fe es débil frente a los problemas. Pero Dios me ha enseñado que el gozo verdadero no nace de lo que me rodea, sino de Quién vive dentro de mí.

Las pruebas no desaparecieron de un día para otro. Hubo momentos de incertidumbre, lágrimas, miedo y preguntas sin respuesta. Sin embargo, fue precisamente en esos momentos donde Dios me hizo más fuerte. Cada dificultad se convirtió en un lugar de crecimiento, cada batalla en una oportunidad para confiar más en Él, y cada caída en un recordatorio de que Su gracia siempre me sostiene.

Mi fe no creció porque todo fuera fácil, sino porque Dios fue fiel en medio de lo difícil. Aprendí que ser nueva en Cristo no significa una vida sin problemas, sino una vida acompañada, sostenida y transformada por Su amor.

Hoy camino con la seguridad de que no estoy definida por mis errores, mis temores ni mi pasado. Estoy definida por Su amor, por Su verdad y por la obra que Él sigue haciendo en mí cada día. Dios continúa renovándome, enseñándome a vivir con gozo, aun cuando el mundo insiste en decir que no es posible.

Si estás atravesando pruebas, quiero recordarte algo: Dios no ha terminado contigo. Él sigue obrando, sigue formando tu carácter y sigue fortaleciendo tu fe. Lo que hoy parece una lucha, mañana será un testimonio.

Porque cuando Dios nos hace nuevas, no solo cambia nuestra historia… cambia nuestra manera de vivirla.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

— 2 Corintios 5:17

Leave a comment