Generación de los 90 vs. Generación de Hoy: ¿Qué cambió (además del Wi-Fi)?

Ah!!. los años 90… cuando “descargar una canción” significaba dejar la computadora encendida toda la noche, y el sonido del internet era más largo que el mismo proceso de conexión.

Hoy, en cambio, los niños se desesperan si el video no carga en tres segundos. ¡Tres segundos! Los de los 90 esperábamos 15 minutos para escuchar una canción completa… ¡y agradecidos!

Cuando lo simple era suficiente

Antes: Teníamos cámaras con rollo y rezábamos para que la foto saliera bien.

Ahora: Se toman 47 selfies hasta que la luz y el filtro sean “aceptables”.

Antes: Si te gustaba alguien, lo llamabas a la casa y orabas que no contestara el papá.

Ahora: Mandan un emoji y listo.

La verdad es que vivíamos con menos, pero valorábamos más. Había tiempo para hablar, escuchar y reír sin interrupciones.

El cambio digital y la paciencia perdida

Los de los 90 teníamos algo que esta generación casi no conoce: tiempo para aburrirnos.

No había Netflix, ni redes sociales, ni IA que te hiciera la tarea (hola ).

Pero ese “aburrimiento” nos dio creatividad: jugábamos con tierra, inventábamos historias y hacíamos amigos de verdad… no solo “seguidores”.

Hoy, la tecnología ha hecho muchas cosas más fáciles, pero también nos ha robado algo importante: la capacidad de esperar.

De la nostalgia al propósito

No se trata de decir que una generación es mejor que otra. Dios no se equivoca con los tiempos.

Cada generación tiene su propósito y sus desafíos.

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”

— Eclesiastés 3:1

Los 90 nos enseñaron paciencia, conexión y sencillez.

La nueva generación tiene velocidad, acceso y creatividad.

Pero Dios sigue siendo el mismo: el que da sentido a cada época.

Lecciones que no pasan de moda

1. El valor de la conversación: Ningún chat reemplaza una buena charla cara a cara.

2. La paciencia sigue siendo virtud: Esperar enseña a confiar en el proceso (y en Dios).

3. El contenido no siempre es conexión: Estar “en línea” no significa estar presente.

4. La fe no se actualiza: Es la misma que sostuvo a nuestros padres y que hoy nos sostiene a nosotros.

Conclusión: de la nostalgia al llamado

Cada generación tiene su ritmo, pero el llamado de Dios sigue siendo el mismo:

amar, servir y dejar huella.

Así que, si eres de los 90, disfruta la nostalgia.

Si eres de esta nueva era, usa la tecnología con propósito.

Y si mezclas un poco de ambas… felicidades, estás en el punto perfecto.

Porque al final, no importa la época, lo eterno sigue siendo Jesús.

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